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¿Low cost?

Empujado por la noticia trágica de esta semana voy a escribir, aun pareciendo ventajista, sobre una idea que me rondaba hace ya unos cuantos años.

¿Cómo puede existir el Low Cost aéreo? ¿Cómo pretendemos que volar dos mil kilómetros en una aeronave tenga un coste de 39,99 euros? ¿Es real todo esto del LowCost? ¿O se trata de una auténtica burbuja que ha empujado a la histeria colectiva a las compañías de transporte aéreo de corte tradicional?

Tras darle unas pocas vueltas, me encuentro con la dicotomía con la que siempre me encuentro en casi todo lo que analizo referente al comportamiento humano y la realidad de las cosas.

Las empresas son empresas, y se comportan exactamente igual que las personas: quieren ganar dinero, cuanto más mejor, y por supuesto no quieren perder dinero. Las aerolíneas, por supuesto, no iban a ser diferentes.

Las erolíneas hacen frente a monstruosas inversiones de infraestructura y mantenimiento. Adquieren aeronaves cuyo coste es muy elevado. Hablamos, dependiendo del avión, de más de cien millones de euros. Es decir, más de quince mil millones de pesetas, ¡quince mil millones! ¡cada avión! (que alguien me corrija si estoy equivocado, pero en todo caso hablamos de muchísimo dinero). Aviones cuyo coste de mantenimiento, por supuesto, es altísimo. El combustible que se utiliza en cada vuelo se mide en miles de litros (no te quejes del consumo de tu 1.6), ¡miles de litros cada vuelo! El personal, pilotos, mecánicos, es altamente especializado, no es precisamente un personal que pueda conseguirse en una ETT, y por tanto tienen saliarios acorde a su especialización y responsabilidad. Por no hablar del mantenimiento y coste de toda la infraestructura empresarial, oficinas, sedes, hangares, etc.
¿Cómo pretendemos que todo esto sea sostenible si los vuelos cuestan 20, 30 o 40 euros? Si un avión medio tiene de capacidad 150 personas, rara vez van llenos, y los billetes cuestan 40 euros. Haz tú mismo los cálculos, probablemente lo que muestre tu calculadora no de ni para el combustible del vuelo.

La realidad está ahí y es aplastante. Mantener una infraestructura empresarial de aeronaves es costosísima. Sin embargo, en el momento que ya existía una enorme presión competitiva en este sector, llegan unos tipos y se inventan unas palabras mágicas, Low Cost, bajo las cuales la realidad deja de existir, los aviones están hechos de merengue y caramelo, son empujados por golondrinas, echan confeti por los tubos de escape y, por supuesto, las nubes son nuestras amigas y nos hablan. Y vamos nosotros, y nos lo creemos.

Para el subconsciente colectivo el autoengaño es facilísimo. El secreto de que volar fuera antes tan caro y ahora tan económico es porque antes había catering y había menos colas en los mostradores de facturación. Claro,  eliminas de la ecuación una mini tortilla aplastada con seis guisantes y a una persona del mostrador, y con lo que queda (solo una infraestructura descomunal) el coste de volar se convierte en irrisorio. “Si, ya te lo decía yo, que el problema estaba en los guisantes, ¡con lo cara que está la verdura!”. Y vamos nosotros, y nos lo creemos.

Y he ahí el problema: La gente no es capaz de cuestionarse las cosas.

Especialmente cuando van a su favor, claro.

Simplemente porque a uno le interese, no puede convertirse nuevamente en niño, aceptar caramelos a la puerta del colegio y decir: “¡qué bien!, ¡caramelos!”.

¡No!

Pero ahora es cuando llega el contra-argumento clave a lo que estoy diciendo: “Yo no espero que por que el vuelo sea más barato sea menos seguro”.

Ya, ni yo. Pero ese es el punto quizás de mayor autoengaño. Las cosas no son blancas y negras. Hay muchísimos matices. Es evidente que si las compañías se encuentran en una guerra en la que el eje central son los precios, su obsesión principal será única: el ahorro.

En medio de este panorama de presión axfisiante para las compañías. Presión generada por y entre las propias compañías, pero proviniente de la demanda social, no lo olvidemos, y originada a su vez por dichas compañías, diez euros son el motivo principal por el que una persona opta por un vuelo en lugar de otro ¡Diez euros! ¡Las compañías deben luchar por economizar en lo que sea!

Bien, es cierto que las nuevas compañías han traido ideas frescas y planteamientos novedosos, a un sector bastante conservador y quizás algo arcaico, con las cuales consiguen, efectivamente, optimizar el rendimiento económico en bastantes aspectos. Pero, ¿es ese el único y esplendoroso milagro que hay detrás de las low cost?

Hemos de tener en cuenta que muchas de estas fabulosas low cost están en una situación económica de pérdidas continuas. Han inventado el concepto, pero este está todavía por demostrar que el modelo de negocio es realmente válido y no es todo un cuento. Y con ello han arrastrando al resto de compañías que no  pueden hacer otra cosa que competir con ellas en precios. Sin ir más lejos la situación de Spanair ya era muy delicada antes del accidente, con grandes pérdidas en 2007.

Como decía, en este panorama, ¿es que no crees que la cuerda se tensa hasta extremos que van más allá de lo que debería ser posible? ¿cómo se sostiene todo esto?

Desconozco el mundillo y me voy a inventar lo siguiente, pero:

Si existe una regulación que dice que los aviones pueden estar en uso un máximo de X años. En un panorama cómodo para las compañías, ¿no crees que por prudencia, egoista o no, renovarían siempre las aeronaves en un plazo de menor de tiempo?

Si existe una regulación que dice que los neumáticos deben cambiarse como máximo cada X aterrizajes o X meses, ¿es que no crees que ocurrirá lo mismo que en el ejemplo anterior? ¿que, por prudencia, una compañía en una situación normal los renovaría siempre bastante antes de llegar a ese límite, y que una compañía, en una situación de competitividad como la actual, apurará hasta donde pueda apurar?¿hasta el último aterrizaje permitido?

¿No crees que en un panorama como el actual se apuran todos los extremos al límite, e incluso se revasan en la medida de lo posible, para tratar de exprimir cualquier cantidad económica, al igual que hacen los clientes con el precio de los billetes ¡Es que son los clientes los que lo están exigiendo precios cada vez menores! (Pero no a costa de la seguridad, claro.)

¿Es que no es lógico que se multipliquen las posibilidades de que un incidente ocurra cuando se apuran todos los extremos hasta el límite, incluyendo la presión sobre los técnicos de mantenimiento, pilotos y demás personal cualificado, aun estando bajo unos mismos márgenes de seguridad estipulados? El que no lo crea así es que no vive en este mundo.

En un país en el que los propios pasajeros son capaces de tomarse la justicia por su mano debido a un retraso en su vuelo, llegando incluso a salir a  la fuerza a las pistas de un aeropuerto (por poner un solo ejemplo), poniendo en peligro la seguridad de un aeropuerto ¿Nos rasgamos ahora las vestiduras con la seguridad? ¿En qué quedamos? ¿En que si se retrasa un vuelo no somos capaces de asimilarlo y nos comportámos como salvajes, pero si no se retrasa y a consecuencia de ello ocurre un terrible accidente ponemos en tela de juicio el hecho de que no retraso o cancelación?

Parece que he salido en defensa de las compañías y no es así. En absoluto. Las compañías son las principales y únicas responsables de la seguridad, al margen, por supuesto, de las autoridades responsables de la aviación civil. Es su responsabilidad, mejor dicho, su irresponsabilidad que vendan más barato de lo que probablemente puedan permitirse, propiciando en definitiva que la seguridad vaya en declive. Pero debemos reflexionar en que punto nos queremos quedar, porque mayor coste es siempre sinónimo (extravagancias al margen) de un mejor producto o un mejor servicio. En todos los aspectos y para todos los ámbitos ¿Queremos realmente un low cost aéreo? Si la respuesta es sí debemos estamos dispuestos a asumir todas sus posibles consecuencias, al igual que asumimos con normalidad las muertes en carretera.

Low cost. Bajo coste. Bajo coste para de los billetes, obligatoriamente bajo coste para las compañías. Sin embargo, indudablemente, un altísimo coste si este fenómeno está afectando, como estoy convencido, a la seguridad aérea.

2 comentarios Agosto 22nd, 2008

Un niño no es igual a un niño

Me encantan los mensajes con fuerza y sin tapujos que desnudan la realidad de la sociedad en la que vivimos. Una realidad tan cruda que no conviene que se vea. No conviene que nos veamos como somos, porque no interesa cambiar la forma en la que vivimos.

El anuncio, de la ONG brasileña Casa do Zezinho es una muestra fabulosa. Está en portugués pero se entiende a la perfección.

Son muchos los que he visto y me han marcado, intentaré rescatarlos para recopilarlos por aquí, y por supuesto iré publicando los nuevos que vaya viendo.

1 comentario Agosto 15th, 2008

Claustrofobia isleña

Yo vivo en una isla, en Tenerife, y muchas veces he tenido la misma conversación con gente que vive en la península o en algún otro lugar de Europa. Incluso he tenido esta conversación con gente de Inglaterra, que también está en una isla, grande, pero isla en definitiva.

Todo comienza cuando surge la pregunta: “¿No te da claustrofobia vivir en una isla?”

Mi respuesta es siempre la misma.

Es muy posible que pueda dar claustrofobia vivir en una isla, pero dependerá mucho de que isla y dependerá mucho de la persona. Pero se trata de una cuestión meramente psicológica, porque la inmensa mayoría de nuestras vidas se hace en un espacio territoral bastante reducido, una isla, en definitiva: De casa al trabajo, del trabajo a casa, de casa al gimnasio, del gimnasio al cine, del cine a casa, vuelta a empezar. Es muy posible que alguien que viva en Madrid tenga un territorio vital mucho más limitado que alguien que viva en Tenerife. Estoy convencido de que alguien que vive en un pueblo en medio de la nada, en la España “profunda” tiene un territorio limitadísimo. Sin embargo, irónicamente, te formulan la pregunta.

Me ha hecho bastante gracia leer estos día la noticia de un estudio que viene a probar científicamente precisamente eso que siempre argumento: nuestras costumbres rutinarias hacen nuestro ámbito muy pequeño.

¿Por qué alguien que vive en Madrid y cuya vida se hace en entre dos barrios puede pensar que vivir en una isla es claustrofóbico? ¿Por que alguien que vive en un pueblo de Castilla León puede pensar lo mismo?

Los que me responden suelen argumentar siempre lo mismo: “Si vives en Madrid coges un coche y te vas a donde quieras”. La cosa es que en la realidad, muy rara vez alguien hace eso, coger el coche y escapar de la gran ciudad. Quizás muchos lo deseen a diario, pero nadie lo hace. Sin embargo es esa posibilidad la que psicológicamente elimina la claustrofobia.

Bueno, a los que me dicen esto les respondo también siempre lo mismo: “Del mismo modo, en Tenerife, coges un avión y vas a donde quieras, hay decenas de vuelos al día que conectan con toda Europa.” A fin de cuentas, viajar en avión dejó de ser una cosa para ricos hace mucho tiempo. Es esa posibilidad de escapar existe de igual manera, y quizás pueda ser más práctica en Tenerife que en muchas provincias de España, carentes y alejadas de aeropuertos internacionales.

La cuestión detrás de la idea de claustrofobia isleña, para los que son de tierra adentro, es que el problema es el mar. Para ellos el mar separa, el mar aisla. Sin embargo, como dije al principio, en definitiva, es una mera cuestión psicológica de la persona, porque para mi, por ejemplo, la ausencia de mar sí me genera claustrofobia. Así que para mi, Madrid es una isla, y Tenerife es un mundo.

La próxima vez, seré yo el que pregunte.

3 comentarios Junio 5th, 2008

Microsiervos y la política

Me encanta Microsiervos. Salvo en momentos en los que me prohibo procrastinar, no suelo perderme una sola anotación. Me encantan las curiosidades y los divertidos wtf. Y me gusta el rigor que tratan de imprimir a sus artículos. Vamos, que rara vez publican algo sin haber indagado, aunque sea un mínimo, sobre una cuestión. Yo creo que ese rigor, esa dedicación, es precisamente lo que ha hecho a Microsiervos tan popular.

Su popularidad es tal, que ha traspasado la frontera de la blogosfera, con numerosas intervenciones en diferentes medios a nivel nacional en los últimos meses. Si bien, en programas o espacios siempre cercanos de la temática global microsiérvica.

Todo esto no hace más que reafirmar la posición de Microsiervos como el máximo exponente de lo que puede alcanzar un blog. Y eso es excelente. Pero como todas las cosas, todo tiene sus pros y sus contras. Llegar hasta ese punto conlleva una enorme e ineludible responsabilidad. Sí. Es así. Y el problema es que no estoy totalmente convencido de que los propios Microsiervos se hayan dado cuenta de dicha reponsabilidad.

Es innegable que muchos jóvenes geeks (y no geeks), seguidores de Microsiervos, no serán capaces de discernir con rigor objetivo entre las opiniones muy personales de sus autores, y sus bastante rigurosas noticias o artículos de ciencia, o de lo que sea. Y estoy convencido de que Microsiervos tiene seguidores para los que una opinión de sus bloguers favoritos será un factor importante. “Oye, si lo dicen en Microsiervos, por algo será …”. Es así, son las cosas inevitables de la popularidad.

Y dicho esto, aquí es cuando ayer me quedo estupefacto, con el culo torcido, al leer lo siguiente, en la entrevista digital que les han hecho en El País:

“Pregunta: ¿Qué medidas podemos tomar los internautas para acabar con el multicanon de la SGAE?

Wicho: hay poco que podamos hacer salvo protestar mucho y muy alto, a ver si así nos hacen caso. Esa protesta puede incluir la orientación del voto en las próximas elecciones, pero allá cada uno con lo que haga.”

¿Esa protesta puede incluir la orientación del voto?

Entiendo que Wicho pueda estar insinuando que mediante la presión popular empujemos todos a que una formación política, o todas, se alinee en contra del canón, y posibles sucedáneos. Pero en el contexto actual, dicha afirmación no se puede interpretar de otra forma que de la siguiente manera: “Chicos, votad al PP”, o cuando menos: “Chicos, no voteis al PSOE”.

Y lo siento, el “allá cada uno con lo que haga” final no sirve de nada, cuando ya se ha arrojado la piedra.

Y, por cierto, aunque la frase haya sido dicha por uno solo de sus integrantes, ninguno de los otros dos integrantes la ha desmentido hasta este momento, ni ha argumentado en su contra. Así pues. Doy por hecho de que siendo la entrevista a Microsiervos, y no a Wicho, es asumida y por tanto atribuible a todos los miembros.

En primer lugar, ¿es Microsiervos un blog de política? No. No lo es. De hecho, los propios Microsiervos, en la misma entrevista, afirman que la política no va con ellos. Sin embargo, son capaces de dejar una perla de esos kilotones en un periódico de nivel nacional, y quedarse tan panchos. Por supuesto, estamos en democracia, y cualquiera puede expresar y clamar por su opción política. Faltaría más.

Pero la gravedad de todo esto es que, si uno no está interesado en política, y además ostenta una posición de influencia sobre otras personas, en materias totalmente ajenas a la política, no debería aprovechar su influencia para orientar el voto de nadie. Y mucho menos, si dicha influencia proviene del rigor aplicado en dichas otra materias.

Porque, entre otras cosas, esta afirmación es escandalosamente carente de rigor. No hay ninguna formación política de que se alinee en esa idea de cultura libre contraria al cánon. Ninguna. El PP se ha alzado en los últimos meses con un no al cánon, con el que se ha encontrado por pura casualidad, tras un error de sus propios senadores en una votación. Y por supuesto, tras habérseles encendido la chispa, han seguido con el juego con un único objetivo electoralista: recuperar algo del voto joven, que tienen tan cuesta arriba.

Por otro lado, que alguien sea capaz de expeler sobervia memez, otorgando al dichoso canon caracter, poco menos que, de que materia de estado, como para proponer un cambio de orientación en el voto, en base a una materia tan anecdótica, me parece total y absolutamente impropio de unas personas a las que tenía por coherentes y rigurosas. Lo que me lleva a pensar que su conocimiento sobre política es inversamente proporcional a su afición por el número pi.

Porque señores Microsiervos: En el mundo, y en este país, pasan cosas bastante más importantes que el canon.

Para finalizar. Hoy me encuentro con esta entrada microserviana, nuevamente relativa a la política, sobre la cual estoy parcialmente de acuerdo. En efecto, los políticos, o, más bien, sus asesores de imagen, siempre hacen uso de las modas como reclamo. Y, ciertamente, es muy triste ver la mayoría de estas estrategias populistas. No obstante, en eso de que “la mayoría, por no decir el 100%” de los intentos de políticos de acercarse a ésta nueva vía de comunicación, que es internet, sea “inútil o absurdo”. Pues la verdad, no estoy en absoluto de acuerdo, y me demuestra el poco rigor aplicado a esta noticia. Ya que, de haber indagado un mínimo, sabrían que la web del propio Zapatero y su estrategia ha sido puesta en marcha de la mano de uno de los mejores equipos, por no decir el mejor, de expertos sobre web e internet que hay en España, tal y como comenta el pripio Humberto Matas en su artículo al respecto. Aquí lo voy a dejar.

Señores Microsiervos. Aunque sea tentador hablar de todo, cuando te ponen un megáfono en la boca. Les recomendaría profusamente a los tres que no salgan de los wtf, pi, Rubik, Tesla y las autoreferencias. Que todos ellos nos encanta, y por eso, no por sus opiniones políticas o sobre política, les seguimos.

4 comentarios Enero 26th, 2008

Comunismo y Capitalismo

El comunismo y el capitalismo no son más que la materialización ideológica de dos intereses cruzados y contrapuestos.

El rico o el acomodado no quiere dejar de serlo. Por tanto se apunta al capitalismo. El que no tiene mucho que rascar se apunta al comunismo, porque quiere tener más. Si borras la memoria a ambos y los cambias de situación, ¿a qué lado creen que se apuntaría cada uno?

Nunca he visto a ricos comunistas, ni a pobres capitalistas. Bueno, a éstos últimos quizás sí, pero porque creen que algún día ese sistema les sacará de la pobreza. O incluso porque creen que se lo tienen merecido, lo de ser pobres.

Lo que me parece curioso es como los defensores de ambos sistemas socioeconómicos tan antagónicos defienden con vehemencia “su” sistema como el perfecto. Como el que se debe imponer para el buen devenir de la existencia humana. Me parece curioso principalmente por no tratarse de cuestiones dogmáticas, si no racionales, pero que sin embargo se tratan como dogmáticas.

A éstas alturas me parece absolutamente innegable decir que, tanto comunismo como capitalismo, sea ninguno de los dos un sistema eficaz para la vida del hombre. Es más, por antagónicos que sean, ambos coinciden en ser totalmente utópicos. Aunque el capitalismo más demagógico que utópico, pero también utópico.

Me parece estúpido clamar por uno u otro por muchos motivos. Pero hay uno que me parece crucial, y es que, tanto comunismo como capitalismo, dejan de lado tanto la propia naturaleza humana como la propia existencial. Para sus conjeturas de lo que debería de ser el sistema ideal no tienen en cuenta ninguna de éstas dos cosas ¿Cómo se pueden dejar de lado la naturaleza humana para un sistema humano? ¿Cómo se puede dejar de lado la propia naturaleza aleatoria de la existencia?

El comunismo.

El comunismo se basa en la buena fe de las personas y “olvida” egoismo y codicia.

Así pues, para que un sistema comunista funcionara de verdad, debería prevalecer la buena fe de todos los integrantes del sistema. No me puede parecer una idea más utópica. ¿Puede un individuo optar por no trabajar? ¿por no colaborar? No, no puede. Porque es: o todos, o ninguno. De otro modo se desmorona el sistema. Por tanto automáticamente hablamos de un sistema, de una u otra manera, controlador y opresor. Opresor, sí, porque obliga al individuo a ser parte de un sistema del que a lo mejor no quiere ser parte.

Por supuesto, ni que decir del egoismo, la codicia, el afán de querer más. Sentimientos todos muy humanos.

¿Por qué uno que se esfuerza más no recibe más?, ¿Es justo que reciba igual que uno que no lo hace? ¿Cómo se mide el esfuerzo? ¿Quién lo mide?

¡Es imposible!

El capitalismo.

El capitalismo se basa en la igualdad de oportunidades y en la inexistencia del factor suerte.

Es decir, es un sistema en el cual cada individuo obtiene, en teoría, lo que se merece. Aquel merecedor del éxito lo obtendrá, aquel merecedor de la misera la sufrirá. Para ello se disponen ciertas herramientas de ordenación, como la justicia, con las cuales se blinda el sistema para que hipotéticamente nada falle.

La suerte, por tanto, se elimina de la ecuación.

Es el método que se utiliza para que los individuos prósperos del sistema puedan justificar que exista miseria. “Ellos se lo han buscado”.

Por otro lado. Jamás puede haber igualdad de oportunidades en un sistema que se rige solo por el dinero y en el que puede haber un rico increiblemente rico y millones de pobres increiblemente pobres.

Mi conclusión.

Tanto comunismo como capitalismo son dos sistemas no válidos. El primero, ideado con mejor fe que el segundo, pero absolutamente utópico. El segundo, ideado con muy mala fe, pero el que ha tenido aceptación, simple y llanamente porque la mala fe abunda más, dada la naturaleza egoista del hombre. No obstante, ambos sistemas decrépitos y a los que no puedo augurar demasiada duración histórica. El primero, ya fracasó, el segundo, si las cosas no cambián mucho, nos llevará a la autodestrucción.

¿Alguien propone algo mejor?

15 comentarios Diciembre 20th, 2007

Coches ecológicos

Imagen de la campaña Operación eco Opel. AHORRO es la palabra clave.De un tiempo a esta parte, los coches han dejado de escupir humo y, al parecer, han pasado a expeler aromáticas flores de colores por los tubos de escape. Estamos en la era de los coches ecológicos o más bien, de las campañas de los coches ecológicos.

Los fabricantes de coches no quieren dejar pasar el tirón actual de la supuesta preocupación por el cambio climático, para vender más coches, ecológicos, por supuesto. Así pues, de un día para otro, y con un descaro abrumador, todas las marcas se han lanzado en plancha para vender su propio mensaje ecológico. Hasta tal punto que, para varias marcas, éste mensaje se ha convertido en el motivo principal de sus campañas. Desde luego, es difícil buscar un hueco original por el que colarse, para no decir lo mismo que los demás. Que si fuimos los primeros en incorporar catalizador, que si fabricamos el vehículo que menos consume, que si tenemos motores nuevos que consumen menos, que si nuestro coche es ecológico porque lo decimos nosotros, cualquier excusa es buena. Operación Eco Opel, Renault Eco2, BMW EfficientDynamics (que viene a decir como que consume menos), SAAB, Potencia y Ecología son solo unos ejemplos que me vienen a la cabeza.

Pero, ¿hay algo de cierto en todo esto? Es decir, ¿coinciden en el tiempo todos los fabricantes en pasarse al ecologismo? Obviamente la respuesta es un rotundo no. Tampoco creo que nadie sea tan inocente como para tragarse solemne memez. Simplemente, la demanda de los clientes, dado el alto precio del petroleo, empuja a los fabricantes a ofrecer vehículos que impliquen una factura de combustible más reducida. Esto se enmascara como ecológico y queda muy bonito. Pero ¿Qué hay de ecológico?

Pues poco. Porque la mayoría se centra en fabricar más modelos de vehículos diesel. Sin más.

Existe la creencia de que el diesel es más ecológico, por utilizar menos litros de combustible en su consumo. Y no es así. Porque si bien los vehículos diesel consumen menos litros de combustible, cada litro de diesel contamina más que el litro gasolina. Y en el parcial, contamina más un coche diesel que uno de gasolina. Aunque hay estudios que dicen lo contrario, en general, no se puede decir que promover la proliferación de vehículos diesel suene a muy ecológico.

Quienes han apostado fuertemente por la tecnología híbrida, como Toyota o Lexus, han dado un paso más allá en esto del ahorro energético, y al menos han hecho un verdadero esfuerzo de innovación. La combinación de motor de combustión y baterías, al menos, hace un uso más razonable de la energía consumida. Por contra hay quienes afirma que los vehículos híbridos son más contaminantes aun que los diesel y gasolina debido a la fabricación de sus baterías. Pero al menos se supone que la idea de un vehículo más respetuoso tiene que ir por este camino, si bien será necesaria la búsqueda de sistemas de acumulación de electricidad menos contaminantes.

Un paso más allá, teóricamente, están los biocombustibles, pero verdaderos expertos afirman que la utilización de los biocombustibles actuales no ahorran emisiones de CO2, por ser de una eficiencia muy baja. Eso sin tener en cuenta los posibles estragos a ocasionar en los ecosistemas donde se apueste por su producción.

Finalmente están los coches puramente eléctricos. Por un lado nos encontramos con el problema de obtener baterías no contaminantes, junto con las bajas prestaciones de los motores eléctricos, las cuales los podrían hacer ideales exclusivamente para determinados entornos urbanos. Por otro lado, nos encontramos con las fuentes de energía que originan dicha electricidad. Si un coche eléctrico se utiliza en un lugar donde la electricidad proviene de la quema de combustibels fósiles, lo único que se consigue es trasladar el punto de contaminación a otro lado. No obstante, es cierto que por lo general y dadas las características de los motores eléctricos, con ellos se haría probablemente un uso más responsable de la energía. En todo caso, los únicos vehículos eléctricos que han interesado en las grandes compañías, hasta el momento, son estos.

Con todo esto, tenemos un panorama bastante incierto en lo que respecta a vehículos ecológicos. Ecología que se queda por el momento en eslóganes rimbombantes y ñoñas canciones pegadizas.

Cabe decir por mi parte, que soy un aficionado a los coches. Es algo que no puedo evitar, me encantan. Mea culpa. Y en lo que respecta a esto, hay quien diría que no soy el más adecuado para hablar de ecología y coches. No obstante, y a pesar de mi afición, soy plenamente consciente del problema que supone la contaminación provocada por vehículos, dentro de toda la actividad humana. Por tanto, con mi comportamiento ecológico en lo que a todo lo demás respecta (en aquello que me es posible), y mi posicionamiento rotundo siempre en favor del reciclaje, del ahorro energético y de la protección del medioamente, trato de equilibrar la balanza. Otros hacen menos.

6 comentarios Octubre 25th, 2007

Victimismo

Tengo grabado a fuego un recuerdo de cuando tenía unos cinco o seis años, no recuerdo exactamente la edad a la que corresponde, pero fue en primero de EGB. Estábamos en la fila en el patio del colegio, y un chico de segundo se me acercó expresamente para decirme: - ¡Oye! ¡Tú! ¿Estás en primero? - - Le contesté. - ¡Pues cuando llegues a segundo te vas a cagar!

Claro, en ese momento, y con una edad en la que no tienes en absoluto capacidad de razonamiento, ciertamente me acojoné. Y recuerdo que me llegué a plantear: ¡Joder! ¿Y podré superarlo?

Con los años, rememorar esta situación me hizo mucha gracia. Me parece una anécdota muy divertida y ciertamente entrañable.

Ahora, con el tiempo, la entiendo en su contexto, y más allá de ser verdaderamente una anécdota entre niños, me parece una situación muy significativa.

En España se adora el victimismo.

Es más, a falta de otras cosas de las que hacer gala, es incluso un buen motivo del que jactarse. – ¿Dices qué tu hipoteca es alta? ¡Pues la mía no veas!¡Eso no es nada! ¡Mi jefe es mucho peor!¡Qué difícil mi oposición! ¡Lo tengo complicadísimo!¡Buf! Cuando termine la carrera no hay trabajo ¡O está mal pagado! Y etc, etc, etc. Ejemplos los tenemos a puñados todos los días en todos los medios y en todos los entornos. Y al margen de que existan problemas reales, como el precio de la vivienda, ¿hace falta comunicarle en todo momento y a todo el mundo lo jodido que estás con tu hipoteca? ¿y especialmente que estás más jodido que los demás?

Ni tan siquiera podemos decir que sea solidaridad. No. Es victimismo. Supongo que el ánimo de todo esto es tener excusas prefabricadas para cualquier situación, que traten de eludir tu responsabilidad de tus propios problemas. Muchos de los cuales te los habrás buscado tú solito a base de poco esfuerzo. O también está esa ridícula concepción de querer ser más por tener “mayores” problemas.

Me ha venido la anécdota a la memoria, al leer un artículo en el que se afirma que, en general, los estudiantes universitarios están atocinados. Yo no puedo estar más de acuerdo. Pero he pensado: “¡Madre mía!, a éste le puede llover de todo por decir esto”.

Y he recordado, que lo más importante del victimismo generalizado, es que los que participan en él hacen piña, y no permiten que nadie eche por tierra sus maravillosas excusas. Que nadie saque a la luz el verdadero motivo de sus fracasos.

Actualización: Recomiendo esta lectura, una aportación muy buena sobre el mismo tema.

2 comentarios Octubre 18th, 2007

Blog Action Day

Bloggers Unite - Blog Action Day

Vivimos en una sociedad que tiene en el consumo su santo grial. Es el círculo vicioso del capitalismo, el cual no se sabe donde empieza ni donde acaba, pero que consiste básicamente en mantener a la población obsesionada en desear más y mejores cosas, provocando con este consumismo voraz la perpetuación de un sistema económico de producción y consumo.

El sistema hace ricos a unos pocos, ofrece calidad de vida a unos cuantos (en el llamado “occidente”) y condena a la peor de las miserias a la inmensa mayoría. Por supuesto, los ricos y poderosos se encargan de perpetuar un modo de vida que les beneficia, manteniendo del lado del sistema a la clase media, y concentrando por tanto todo el poder económico.

Entre tanto, el planeta no da más de si, puesto que para mantener todo esto se requiere de una expoliación continua y sin contemplación de los recursos naturales. Estos recursos no solo son limitados, sino que a día de hoy son absolutamente insuficientes para nuestras exigencias consumistas. Basta decir que para el año 2050 la humanidad necesitará anualmente el doble de recursos de los que es capaz de producir el planeta. No hay que ser demasiado inteligente para saber que una locura así solo puede terminar de una manera.

Hay que cambiar todo esto, y solo se me ocurre una forma: informando y educando. Por eso, más allá de modas pasajeras, aplaudo iniciativas como la del Blog Action Day, para llamar la atención de la adormecida población, o como la decición del Gobierno de España de difundir el documental Una Verdad Incómoda en escuelas e institutos (sea con ánimos electoralistas o no, me da igual, el caso es hacerlo). Por supuesto hace falta muchísimo más, pero cualquier iniciativa que trate de concienciar sobre lo que está pasando es buena.

Para finalizar me quedo con esta magnífica frase de Ghandi.

Hacer un comentario Octubre 15th, 2007

Carlos Llamas vivirá en nuestra memoria

Me acabo de enterar de la muy triste noticia del fallecimiento de Carlos Llamas.

En un mundo en el que las diferencias nos separan constantemente, y donde tanta falta hace el sentido común, es imprescindible la existencia de personas capaces de acercar criterios enfrentados y aportar serenidad y sentido entre tanta discrepancia. Carlos Llamas, además de excelente comunicador, era capaz de hacer esto de una manera muy especial, con una tolerancia y una cordialidad exquisita, pero con contundencia, si era necesario. Pero no la contundencia inquisitorial a la que históricamente estamos acostumbrados, su contundencia era serena, argumentada, con la lógica aplastante y el buen criterio como aval de sus palabras. A su discurso solía seguirle un silencio que atestiguaba que ni unos ni otros podían hacer frente a su sensatez. Pero, no porque impusiera su razón, sino porque dejaba expuesta la razón individual de cada uno a los infinitos matices que tiene nuestra existencia, demostrando que la razón no es jamás cosa de un único individuo, ni de una única ideología, ni mucho menos teología.

Para mi, en medio de este desquiciado mundo, sus palabras fueron durante muchas noches la dosis de sentido común que me ayudaba a recuperaba parte de la fe perdida durante la jornada.

Se ha ido uno de los mejores, pero vivirá en nuestra memoria.

6 comentarios Octubre 4th, 2007

McDonald’s, Nintendo, niños y comida basura

McDonald’s ofrecerá conexión Wi-Fi en sus establecimientos (me niego a decir restaurantes).  Eso puede parecer bien. Sobretodo para los que la posibilidad de conexión, dada la inmensa red de McDonald’s, nos puede sacar de algún apuro.

Pero es que la noticia no acaba ahí, ya que en dichos establecimientos, Nintendo ofrecerá contenidos exclusivos para la Nintendo DS, y posibilidad de jugar en red.

Y es que McDonald’s siempre ha fijado como objetivo estratégico primario las mentes infantiles. Desde la utilización del payaso (terrorífico, todo sea dicho), fiestas de cumpleaños, promociones masivas orientadas directamente a los niños a través de películas de animación, juguetes de regalo, etc. Desde luego todo tipo de estrategias conformadas por los encargados de marketing y psicología infantil de la empresa, los cuales se dedican a estudiar formas y formas de atraer a los niños para que se atiborren de su comida basura. Hay un incluso un estudio cuyo resultado revela que los niños valoran mejor el sabor de cualquier comida si ésta está empaquetada en cajas con el logo de McDonald’s. Hasta ese punto consiguen hacer bien su trabajo.

El segundo objetivo de esta estrategia es atraer a los padres. Bien saben que si el niño insiste e insistie, los padres le llevarán, y ya que están en el establecimiento consumirán.

El primero objetivo es crear hábito y costumbre. Un niño que se acostumbre a consumir en estos establecimientos seguirá haciéndolo en la adolescencia. Y probablemente lo seguirá haciendo de mayor. Y si no es así, cuando tenga hijos, éstos le llevarán, cerrando el círculo.

Todo esto que cuento es bastante sabido. Pero lo que me parece fatal es que Nintendo se preste a éste juego de manipulación de los hábitos alimenticios de los niños, instándoles a que vayan a jugar a McDonald’s, mientras se quedan sentados atiborrándose a papas fritas y hamburguesas.

Cero para Nintendo.

Para el que no lo haya visto, le recomiendo el ya clásico documental Super Size Me.

Hacer un comentario Septiembre 10th, 2007

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