Nacionalismos (II)
Los nacionalismos son la materialización del egoismo a nivel colectivo.
(Resumen de lo que escribí sobre nacionalismos hace ya casi dos años y medio)
3 comentarios Febrero 7th, 2009
Los nacionalismos son la materialización del egoismo a nivel colectivo.
(Resumen de lo que escribí sobre nacionalismos hace ya casi dos años y medio)
3 comentarios Febrero 7th, 2009
Empujado por la noticia trágica de esta semana voy a escribir, aun pareciendo ventajista, sobre una idea que me rondaba hace ya unos cuantos años.
¿Cómo puede existir el Low Cost aéreo? ¿Cómo pretendemos que volar dos mil kilómetros en una aeronave tenga un coste de 39,99 euros? ¿Es real todo esto del LowCost? ¿O se trata de una auténtica burbuja que ha empujado a la histeria colectiva a las compañías de transporte aéreo de corte tradicional?
Tras darle unas pocas vueltas, me encuentro con la dicotomía con la que siempre me encuentro en casi todo lo que analizo referente al comportamiento humano y la realidad de las cosas.
Las empresas son empresas, y se comportan exactamente igual que las personas: quieren ganar dinero, cuanto más mejor, y por supuesto no quieren perder dinero. Las aerolíneas, por supuesto, no iban a ser diferentes.
Las erolíneas hacen frente a monstruosas inversiones de infraestructura y mantenimiento. Adquieren aeronaves cuyo coste es muy elevado. Hablamos, dependiendo del avión, de más de cien millones de euros. Es decir, más de quince mil millones de pesetas, ¡quince mil millones! ¡cada avión! (que alguien me corrija si estoy equivocado, pero en todo caso hablamos de muchísimo dinero). Aviones cuyo coste de mantenimiento, por supuesto, es altísimo. El combustible que se utiliza en cada vuelo se mide en miles de litros (no te quejes del consumo de tu 1.6), ¡miles de litros cada vuelo! El personal, pilotos, mecánicos, es altamente especializado, no es precisamente un personal que pueda conseguirse en una ETT, y por tanto tienen saliarios acorde a su especialización y responsabilidad. Por no hablar del mantenimiento y coste de toda la infraestructura empresarial, oficinas, sedes, hangares, etc.
¿Cómo pretendemos que todo esto sea sostenible si los vuelos cuestan 20, 30 o 40 euros? Si un avión medio tiene de capacidad 150 personas, rara vez van llenos, y los billetes cuestan 40 euros. Haz tú mismo los cálculos, probablemente lo que muestre tu calculadora no de ni para el combustible del vuelo.
La realidad está ahí y es aplastante. Mantener una infraestructura empresarial de aeronaves es costosísima. Sin embargo, en el momento que ya existía una enorme presión competitiva en este sector, llegan unos tipos y se inventan unas palabras mágicas, Low Cost, bajo las cuales la realidad deja de existir, los aviones están hechos de merengue y caramelo, son empujados por golondrinas, echan confeti por los tubos de escape y, por supuesto, las nubes son nuestras amigas y nos hablan. Y vamos nosotros, y nos lo creemos.
Para el subconsciente colectivo el autoengaño es facilísimo. El secreto de que volar fuera antes tan caro y ahora tan económico es porque antes había catering y había menos colas en los mostradores de facturación. Claro, eliminas de la ecuación una mini tortilla aplastada con seis guisantes y a una persona del mostrador, y con lo que queda (solo una infraestructura descomunal) el coste de volar se convierte en irrisorio. “Si, ya te lo decía yo, que el problema estaba en los guisantes, ¡con lo cara que está la verdura!”. Y vamos nosotros, y nos lo creemos.
Y he ahí el problema: La gente no es capaz de cuestionarse las cosas.
Especialmente cuando van a su favor, claro.
Simplemente porque a uno le interese, no puede convertirse nuevamente en niño, aceptar caramelos a la puerta del colegio y decir: “¡qué bien!, ¡caramelos!”.
¡No!
Pero ahora es cuando llega el contra-argumento clave a lo que estoy diciendo: “Yo no espero que por que el vuelo sea más barato sea menos seguro”.
Ya, ni yo. Pero ese es el punto quizás de mayor autoengaño. Las cosas no son blancas y negras. Hay muchísimos matices. Es evidente que si las compañías se encuentran en una guerra en la que el eje central son los precios, su obsesión principal será única: el ahorro.
En medio de este panorama de presión axfisiante para las compañías. Presión generada por y entre las propias compañías, pero proviniente de la demanda social, no lo olvidemos, y originada a su vez por dichas compañías, diez euros son el motivo principal por el que una persona opta por un vuelo en lugar de otro ¡Diez euros! ¡Las compañías deben luchar por economizar en lo que sea!
Bien, es cierto que las nuevas compañías han traido ideas frescas y planteamientos novedosos, a un sector bastante conservador y quizás algo arcaico, con las cuales consiguen, efectivamente, optimizar el rendimiento económico en bastantes aspectos. Pero, ¿es ese el único y esplendoroso milagro que hay detrás de las low cost?
Hemos de tener en cuenta que muchas de estas fabulosas low cost están en una situación económica de pérdidas continuas. Han inventado el concepto, pero este está todavía por demostrar que el modelo de negocio es realmente válido y no es todo un cuento. Y con ello han arrastrando al resto de compañías que no pueden hacer otra cosa que competir con ellas en precios. Sin ir más lejos la situación de Spanair ya era muy delicada antes del accidente, con grandes pérdidas en 2007.
Como decía, en este panorama, ¿es que no crees que la cuerda se tensa hasta extremos que van más allá de lo que debería ser posible? ¿cómo se sostiene todo esto?
Desconozco el mundillo y me voy a inventar lo siguiente, pero:
Si existe una regulación que dice que los aviones pueden estar en uso un máximo de X años. En un panorama cómodo para las compañías, ¿no crees que por prudencia, egoista o no, renovarían siempre las aeronaves en un plazo de menor de tiempo?
Si existe una regulación que dice que los neumáticos deben cambiarse como máximo cada X aterrizajes o X meses, ¿es que no crees que ocurrirá lo mismo que en el ejemplo anterior? ¿que, por prudencia, una compañía en una situación normal los renovaría siempre bastante antes de llegar a ese límite, y que una compañía, en una situación de competitividad como la actual, apurará hasta donde pueda apurar?¿hasta el último aterrizaje permitido?
¿No crees que en un panorama como el actual se apuran todos los extremos al límite, e incluso se revasan en la medida de lo posible, para tratar de exprimir cualquier cantidad económica, al igual que hacen los clientes con el precio de los billetes ¡Es que son los clientes los que lo están exigiendo precios cada vez menores! (Pero no a costa de la seguridad, claro.)
¿Es que no es lógico que se multipliquen las posibilidades de que un incidente ocurra cuando se apuran todos los extremos hasta el límite, incluyendo la presión sobre los técnicos de mantenimiento, pilotos y demás personal cualificado, aun estando bajo unos mismos márgenes de seguridad estipulados? El que no lo crea así es que no vive en este mundo.
En un país en el que los propios pasajeros son capaces de tomarse la justicia por su mano debido a un retraso en su vuelo, llegando incluso a salir a la fuerza a las pistas de un aeropuerto (por poner un solo ejemplo), poniendo en peligro la seguridad de un aeropuerto ¿Nos rasgamos ahora las vestiduras con la seguridad? ¿En qué quedamos? ¿En que si se retrasa un vuelo no somos capaces de asimilarlo y nos comportámos como salvajes, pero si no se retrasa y a consecuencia de ello ocurre un terrible accidente ponemos en tela de juicio el hecho de que no retraso o cancelación?
Parece que he salido en defensa de las compañías y no es así. En absoluto. Las compañías son las principales y únicas responsables de la seguridad, al margen, por supuesto, de las autoridades responsables de la aviación civil. Es su responsabilidad, mejor dicho, su irresponsabilidad que vendan más barato de lo que probablemente puedan permitirse, propiciando en definitiva que la seguridad vaya en declive. Pero debemos reflexionar en que punto nos queremos quedar, porque mayor coste es siempre sinónimo (extravagancias al margen) de un mejor producto o un mejor servicio. En todos los aspectos y para todos los ámbitos ¿Queremos realmente un low cost aéreo? Si la respuesta es sí debemos estamos dispuestos a asumir todas sus posibles consecuencias, al igual que asumimos con normalidad las muertes en carretera.
Low cost. Bajo coste. Bajo coste para de los billetes, obligatoriamente bajo coste para las compañías. Sin embargo, indudablemente, un altísimo coste si este fenómeno está afectando, como estoy convencido, a la seguridad aérea.
3 comentarios Agosto 22nd, 2008
De un tiempo a esta parte, los coches han dejado de escupir humo y, al parecer, han pasado a expeler aromáticas flores de colores por los tubos de escape. Estamos en la era de los coches ecológicos o más bien, de las campañas de los coches ecológicos.
Los fabricantes de coches no quieren dejar pasar el tirón actual de la supuesta preocupación por el cambio climático, para vender más coches, ecológicos, por supuesto. Así pues, de un día para otro, y con un descaro abrumador, todas las marcas se han lanzado en plancha para vender su propio mensaje ecológico. Hasta tal punto que, para varias marcas, éste mensaje se ha convertido en el motivo principal de sus campañas. Desde luego, es difícil buscar un hueco original por el que colarse, para no decir lo mismo que los demás. Que si fuimos los primeros en incorporar catalizador, que si fabricamos el vehículo que menos consume, que si tenemos motores nuevos que consumen menos, que si nuestro coche es ecológico porque lo decimos nosotros, cualquier excusa es buena. Operación Eco Opel, Renault Eco2, BMW EfficientDynamics (que viene a decir como que consume menos), SAAB, Potencia y Ecología son solo unos ejemplos que me vienen a la cabeza.
Pero, ¿hay algo de cierto en todo esto? Es decir, ¿coinciden en el tiempo todos los fabricantes en pasarse al ecologismo? Obviamente la respuesta es un rotundo no. Tampoco creo que nadie sea tan inocente como para tragarse solemne memez. Simplemente, la demanda de los clientes, dado el alto precio del petroleo, empuja a los fabricantes a ofrecer vehículos que impliquen una factura de combustible más reducida. Esto se enmascara como ecológico y queda muy bonito. Pero ¿Qué hay de ecológico?
Pues poco. Porque la mayoría se centra en fabricar más modelos de vehículos diesel. Sin más.
Existe la creencia de que el diesel es más ecológico, por utilizar menos litros de combustible en su consumo. Y no es así. Porque si bien los vehículos diesel consumen menos litros de combustible, cada litro de diesel contamina más que el litro gasolina. Y en el parcial, contamina más un coche diesel que uno de gasolina. Aunque hay estudios que dicen lo contrario, en general, no se puede decir que promover la proliferación de vehículos diesel suene a muy ecológico.
Quienes han apostado fuertemente por la tecnología híbrida, como Toyota o Lexus, han dado un paso más allá en esto del ahorro energético, y al menos han hecho un verdadero esfuerzo de innovación. La combinación de motor de combustión y baterías, al menos, hace un uso más razonable de la energía consumida. Por contra hay quienes afirma que los vehículos híbridos son más contaminantes aun que los diesel y gasolina debido a la fabricación de sus baterías. Pero al menos se supone que la idea de un vehículo más respetuoso tiene que ir por este camino, si bien será necesaria la búsqueda de sistemas de acumulación de electricidad menos contaminantes.
Un paso más allá, teóricamente, están los biocombustibles, pero verdaderos expertos afirman que la utilización de los biocombustibles actuales no ahorran emisiones de CO2, por ser de una eficiencia muy baja. Eso sin tener en cuenta los posibles estragos a ocasionar en los ecosistemas donde se apueste por su producción.
Finalmente están los coches puramente eléctricos. Por un lado nos encontramos con el problema de obtener baterías no contaminantes, junto con las bajas prestaciones de los motores eléctricos, las cuales los podrían hacer ideales exclusivamente para determinados entornos urbanos. Por otro lado, nos encontramos con las fuentes de energía que originan dicha electricidad. Si un coche eléctrico se utiliza en un lugar donde la electricidad proviene de la quema de combustibels fósiles, lo único que se consigue es trasladar el punto de contaminación a otro lado. No obstante, es cierto que por lo general y dadas las características de los motores eléctricos, con ellos se haría probablemente un uso más responsable de la energía. En todo caso, los únicos vehículos eléctricos que han interesado en las grandes compañías, hasta el momento, son estos.
Con todo esto, tenemos un panorama bastante incierto en lo que respecta a vehículos ecológicos. Ecología que se queda por el momento en eslóganes rimbombantes y ñoñas canciones pegadizas.
Cabe decir por mi parte, que soy un aficionado a los coches. Es algo que no puedo evitar, me encantan. Mea culpa. Y en lo que respecta a esto, hay quien diría que no soy el más adecuado para hablar de ecología y coches. No obstante, y a pesar de mi afición, soy plenamente consciente del problema que supone la contaminación provocada por vehículos, dentro de toda la actividad humana. Por tanto, con mi comportamiento ecológico en lo que a todo lo demás respecta (en aquello que me es posible), y mi posicionamiento rotundo siempre en favor del reciclaje, del ahorro energético y de la protección del medioamente, trato de equilibrar la balanza. Otros hacen menos.
7 comentarios Octubre 25th, 2007
Vivimos en una sociedad que tiene en el consumo su santo grial. Es el círculo vicioso del capitalismo, el cual no se sabe donde empieza ni donde acaba, pero que consiste básicamente en mantener a la población obsesionada en desear más y mejores cosas, provocando con este consumismo voraz la perpetuación de un sistema económico de producción y consumo.
El sistema hace ricos a unos pocos, ofrece calidad de vida a unos cuantos (en el llamado “occidente”) y condena a la peor de las miserias a la inmensa mayoría. Por supuesto, los ricos y poderosos se encargan de perpetuar un modo de vida que les beneficia, manteniendo del lado del sistema a la clase media, y concentrando por tanto todo el poder económico.
Entre tanto, el planeta no da más de si, puesto que para mantener todo esto se requiere de una expoliación continua y sin contemplación de los recursos naturales. Estos recursos no solo son limitados, sino que a día de hoy son absolutamente insuficientes para nuestras exigencias consumistas. Basta decir que para el año 2050 la humanidad necesitará anualmente el doble de recursos de los que es capaz de producir el planeta. No hay que ser demasiado inteligente para saber que una locura así solo puede terminar de una manera.
Hay que cambiar todo esto, y solo se me ocurre una forma: informando y educando. Por eso, más allá de modas pasajeras, aplaudo iniciativas como la del Blog Action Day, para llamar la atención de la adormecida población, o como la decición del Gobierno de España de difundir el documental Una Verdad Incómoda en escuelas e institutos (sea con ánimos electoralistas o no, me da igual, el caso es hacerlo). Por supuesto hace falta muchísimo más, pero cualquier iniciativa que trate de concienciar sobre lo que está pasando es buena.
Para finalizar me quedo con esta magnífica frase de Ghandi.
Hacer un comentario Octubre 15th, 2007
McDonald’s ofrecerá conexión Wi-Fi en sus establecimientos (me niego a decir restaurantes). Eso puede parecer bien. Sobretodo para los que la posibilidad de conexión, dada la inmensa red de McDonald’s, nos puede sacar de algún apuro.
Pero es que la noticia no acaba ahí, ya que en dichos establecimientos, Nintendo ofrecerá contenidos exclusivos para la Nintendo DS, y posibilidad de jugar en red.
Y es que McDonald’s siempre ha fijado como objetivo estratégico primario las mentes infantiles. Desde la utilización del payaso (terrorífico, todo sea dicho), fiestas de cumpleaños, promociones masivas orientadas directamente a los niños a través de películas de animación, juguetes de regalo, etc. Desde luego todo tipo de estrategias conformadas por los encargados de marketing y psicología infantil de la empresa, los cuales se dedican a estudiar formas y formas de atraer a los niños para que se atiborren de su comida basura. Hay un incluso un estudio cuyo resultado revela que los niños valoran mejor el sabor de cualquier comida si ésta está empaquetada en cajas con el logo de McDonald’s. Hasta ese punto consiguen hacer bien su trabajo.
El segundo objetivo de esta estrategia es atraer a los padres. Bien saben que si el niño insiste e insistie, los padres le llevarán, y ya que están en el establecimiento consumirán.
El primero objetivo es crear hábito y costumbre. Un niño que se acostumbre a consumir en estos establecimientos seguirá haciéndolo en la adolescencia. Y probablemente lo seguirá haciendo de mayor. Y si no es así, cuando tenga hijos, éstos le llevarán, cerrando el círculo.
Todo esto que cuento es bastante sabido. Pero lo que me parece fatal es que Nintendo se preste a éste juego de manipulación de los hábitos alimenticios de los niños, instándoles a que vayan a jugar a McDonald’s, mientras se quedan sentados atiborrándose a papas fritas y hamburguesas.
Cero para Nintendo.
Para el que no lo haya visto, le recomiendo el ya clásico documental Super Size Me.
Hacer un comentario Septiembre 10th, 2007
Denominar progreso al progreso es como llamar remedio al cancer.
Y anteponerlo a la búsqueda de un desarrollo lo más cercano posible a la sostenibilidad es poner la mortaja al enfermo.
Hacer un comentario Junio 13th, 2007
Sé perfectamente que esto que voy a comentar puede ser malinterpretado. Puede que lo que escriba sea considerado como cruel, fuera de lugar, a destiempo, injustificado o incluso frívolo. Pero tengo la plena convicción de que la realidad es mucho más cruel que cualquier cosa que podamos escribir. En cualquier caso nada más lejos de mi intención.
Me ha llamado poderosamente la atención en estas últimas semanas la movilización masiva en busca de la niña británica desaparecida en Portugal. Bueno, para que engañarnos, quizás no tanto. Como bien comentaba El País, media Europa pendiente de Madeleine.
Hace unos meses dos niños desaparecieron en mi vecina isla de Gran Canaria. La desaparición de la primera niña, Sara Morales, tuvo una gran repercusión a nivel regional, pero me temo que solo a nivel regional. La desaparición del segundo niño, Yeremi Vargas, tuvo alcance nacional. En parte es comprensible, tanto Yeremi como Madeleine, son niños en su más pura infancia. Al estar Sara en una edad más cercana a la adolescencia siempre surgirán las suspicacias de que su desaparición pueda haber estado originada o motivada por una huida o una escapada consentida o semi-consentida.
Sin embargo llama poderosamente la atención que el caso de Yeremi, a pesar de haber tenido repercusión nacional haya pasado mucho más desapercibido, incluso en España, que el de Madeleine.
¿Por qué ocurre esto?
Es posible que los padres de Madeleine hayan sido capaces de mover más hilos y de sensibilizar a más gente. Es posible que hayan recibido mayores ayudas y apoyos por parte de su gobierno, más poderoso y con más influencias, lo cual ha ocasionado una campaña de movilización mucho mas efectiva a nivel europeo. Sí, todo eso es posible.
Pero yo creo que en el fondo todos sabemos que hay un respuesta implícita detrás de esta. Y es que, al igual que hay personas y personas, hay niños y niños. No todos los niños valen lo mismo. Y utilizo el termino “valer” en el estricto sentido económico que tiene, porque eso es lo que somos, somos dinero, simplemente. Unas personas valen más, otras valen menos, y otras nada, siempre lo digo. Todo depende del país y la región en nazcas y en la cuna que lo hagas. No hay más secretos que ese, ni más historias que expliquen lo injustificable.
Hoy es el día mundial contra el trabajo infantil. Save the Children nos cuenta cosas como que hay OCHO MILLONES de niños esclavos en el mundo o que OCHOCIENTOS niños mueren al día en África por no poder pagar costes de sanidad.
¿Dónde estan las ocho millones de fotos de todos estos niños? ¿Están pegadas en los escaparetes de todas las tiendas y en vallas publicitarias? ¿Están las fotos de estos ocho millones de niños todos los días en la televisión? ¡Quiero verlas! Como ciudadano del mundo ¡Exijo verlas!
Este es el mísero mundo que hemos creado. En el que hay un niño por el que merece la pena mover cielo y tierra y otros miles o millones que podemos dejar morir, pudriéndose, mientras se los comen las moscas. El que determina la magnitud de las tragedias humanas en función de la procedencia de las personas o el color de su piel. Y los niños no se salvan.
3 comentarios Junio 12th, 2007
Mi amigo Jorge me recomendó este artículo de opinión de BBC news acerca del reciclaje que me ha parecido francamente muy interesante. Para el que no quiera leérselo, voy a resumirlo de forma muy esquemática. El artículo viene a decir que el reciclaje se está utilizando más como una herramienta de limpiar conciencias potenciadora del consumismo que como un sistema de ahorro de recursos. La idea es simple: “como reciclas, ¡no te preocupes!, ¡sigue consumiendo cuanto quieras!”.
No es la primera vez que encuentro opiniones muy críticas acerca del reciclaje. Recuerdo en Stupid White Men, del famoso Michael Moore, como éste se plantea la inutilidad del reciclaje, ¡por inexistente!, tras indagar y comprobar como los desperdicios previamente separados por los ciudadanos acababan reuniéndose con la basura tradicional en diversos puntos de EEUU, simplemente por el escaso interés estatal por el reciclaje. Dicho interés se centraría exclusivamente en la limpieza de conciencia ciudadana, que, satisfecha, se dedica a separar su basura y depositarla en bonitos contenedores de colores, dispuesta a seguir consumiendo sin parar.
Dicho esto, y recapitulando, opino que el manejo de esta serie de ideas me parece un tanto demagógico y peligroso. Si bien es cierto que el reciclaje no es LA solución, no deja por ello de ser una acción completante imprescindible y necesaria. Igualmente es cierto que la existencia del reciclaje, o del presunto reciclaje, puede causar un efecto anestésico sobre las mentes concienciadas, pero en tal caso, lo que hay que hacer es despertar esas mentes y continuar luchando porque las cosas se hagan mejor. Creo que la crítica ha de dirigirse en todo caso hacia el sistema de consumo desmedido, pero ésta no debe ni tan siquiera rozar a lo que supone el acto en si de reciclar ¡Por mucho que el enfoque que se esté haciendo del mismo tenga connotaciones perversas! Hacer esto me parece completamente irresponsable.
Sobre el reciclaje hay que insistir, y hay que hablar, y hablar bien. Y si por una irresponsabilidad gubernamental el reciclaje no se está realizando, o no de la forma correcta, lo que hay que hacer es criticar el hecho hasta la extenuación, pero no por ello abandonar o despreciar la idea del reciclaje. Hacerlo, sería de imbéciles. Con ello se cumplirían los mayores deseos de los grandes intereses macroeconómicos: que no hagas nada.
Pero paralelamente a esta lucha, por supuesto, hay que educar. Y educar en el sentido más correcto posible, en el respeto a un frágil planeta, en lo que significa la limitación de los recursos, en la imposibilidad de que esto pueda continuar hacia adelante de la manera en la que se está haciendo, en la idea de que el mundo se está yendo a la mierda, en que si no cambiamos simplemente no habrá nietos de nuestros nietos. Pero se trata de un proceso de educación muy lento, tan lento que quizás sea nuestra condena definitiva. Pero mientras tanto, al menos, démosle crédito al reciclaje, exijámoslo. Reciclemos.
16 comentarios Mayo 11th, 2007
Me ha gustado mucho esta breve reflexión de una española que, contracorriente, ha encontrado una nueva vida en Argentina, un país del que muchos emigran buscando un horizonte con mejores perspecticas en Europa o Norteamérica.
Comparto la visión de que el dinero no debería ser jamás el principal indicador de la felicidad, idea que se nos trata de inyectar en vena miremos a donde miremos.
3 comentarios Abril 25th, 2007
He conocido la campaña ropa limpia buscando información sobre la película-documental China Blue.
En China Blue se meten hasta la cocina en una fábrica de textil en China donde las trabajadoras viven y desarrollan su actividad en condiciones de semi-esclavitud (¿semi?) . Llegando a hacer jornadas de hasta 24 horas, si la producción lo requiere. En el mismo documental aparece el dueño de la fábrica negociando con un representante de Levi’s el precio del siguiente pedido de vaqueros, que finalmente se establece en 3 € por unidad. Esos mismos vaqueros que luego nos venden por 80 €.
En ropa limpia se hacen eco de noticias y acciones a llevar a cabo para ayudar a que cambien un poco las cosas. Un ejemplo: en Bangladesh el salario mensual mínimo establecido para los trabajadores del textil es de unos 10 €, se está luchando para que éste alcance los 35 €. Igualmente proveen información sobre las compañías textiles, para que sepamos cuáles son menos transparentes y actuan con menos moral (todas lo hacen)
Es mezquino ver como vivimos de la miseria de otros, que somos cómplices directos de que persista la esclavitud y que encima alguien sea capaz de quejarse cuando llegan personas a nuestro prospero mundo huyendo del infortunio.
Hacer un comentario Octubre 9th, 2006
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