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La Opinión de Tenerife censura

Pues eso, el diario La Opinión de Tenerife censura los comentarios en su sitio web.

Ellos establecen cuatro normas:

- No está permitido verter comentarios contrarios a las leyes españolas o injuriantes.
- Reservado el derecho a eliminar, o extractar, los comentarios que consideremos fuera de tema.
- No está permitido realizar publicidad a través de los comentarios
- Se penalizarán los comentarios escritos que superen los 2000 caracteres.

He verificado personalmente como algunos comentarios que incumplen más de una de estas normas son publicados y como, al mismo tiempo, otros que las cumplen perfectamente, pero van en contra de su línea editorial, no lo son.

Una de dos:

- O habilitas la posibilidad de que los lectores publiquen comentarios en tus noticias, te gusten o no.

- O no habilitas esta posibilidad.

Pero hacer uso partidista de dichos comentarios, censurado a conveniencia, es un acto lamentable.

Hay otros panfletos locales que desde siempre no han tenido la más mínima credibilidad, pero para mi, desde este momento, La Opinión de Tenerife tampoco la tiene.

5 comentarios Abril 11th, 2010

Compartir cultura y otras milongas

Compartir cultura no es robar.

Esta es la premisa más extendida actualmente entre la sociedad, especialmente entre la gente joven. Tanto es así, que la proclama es defendida con verdadera behemencia en multitud de foros, suscitando un interés casi desmedido, que incluso han impulsado la ejecución de protestas callejeras. Por supuesto siempre bajo el paraguas de esa idea tan idílica de la cultura libre.

Ciertamente pocos temas han removido tanto los ánimos entre la juventud durante los últimos años como los originados en este debate: que si el canon, que el si el P2P, que si los derechos de autor.

La verdad, a menudo me extraña y sobretodo me escama, la pasión incondicional que ha desatado esa defensa acérrima de la cultura. Un cultura que, por otro lado, llevaba muchos años indefensa y desprotegida, y es ahora objeto de culto y protección por parte de la gente joven.

Antes se luchaba por los derechos civiles, por la paz mundial, ahora por la cultura ¡Es tan bonito! A veces me emociono tanto que me dan ganas de cantar el we are the world.

¡Venga ya! Hablemos claro y con propiedad, y llamemos a las cosas por su nombre.

A la la gente le importa una mierda la cultura (le importa una mierda todo lo que no sean sus propios intereses) lo que no quieren es perder el chollo, ahora que pueden, de la músiquita y las peliculitas gratis. Todo lo demás que me quieran contar son milongas.

Porque empecemos desde el principio.

¿Qué es cultura?

Nadie jamás va a convencerme de que el último puto disco del Bisbal debería ser catalogado como jodida cultura ¡Acabáramos!

Tradicionalmente la música ha sido parte del folclore y la cultura popular de los pueblos. Pero, ¿No cabe preguntarse si esta concepción de música y cultura sigue teniendo vigencia en nuestros días?

Está muy claro. Hubo un punto en nuestra historia en el que se empezó a crear música como un producto más, como el que fabrica galletas o tubos de escape. Y un producto tiene una condición intrínseca per se: su comercialización.

Por tanto, ¿Cultura? ¡No señores! Podríamos abrir una agitada discusión entre la manera de discernir música-cultura y música-producto. Pero lo que está claro es que esto último existe y es sobre este espectro de la música sobre el que se agita esta cruenta batalla entre los que quieren beneficios y entre los que quieren productos gratuitos. Porque todo se reduce a eso.

¿Es lícito que discográficas o artistas quieran lucrarse? Que alguien me explique el motivo por el que no debiera serlo ¿Es que no estamos en una economía de libre mercado? Ellos crean un producto y ellos le ponen el precio que quieran ponerle ¿O es que debería funcionar de otra manera? ¿O solo vamos a aferrarnos al sistema para lo que nos interesa?

Dicho esto, se esfuma toda esta historia de cultura libre y demás sandeces. Porque estoy plenamente de acuerdo en que la cultura debe de estar al alcance de todos. Pero denominar cultura a un producto manufacturado es pervertir la concepción de la misma.

Entonces, si las cosas están así, ¿Cuál es el motivo de la protesta?

Los derechos de autor.

Últimamente parece que nombrar los derechos de autor es un sacrilegio. A estas alturas resulta que parece obsceno que los autores tengan derechos. Claro, es normal, porque si reconocemos los derechos de autor, o lo que es lo mismo, los derechos de explotación de su obra, nos quedamos sin argumentos para negarnos a abonar los mismos. Porque, ¿Qué es lo que ocurre? ¿Que no deberían tener derechos de explotación de las obras que crean? Pero, ¿Con qué argumento? ¿Alguien me lo quiere explicar? ¿Alguien me quiere explicar por qué el fruto de la creatividad de los artistas, su trabajo, debe no valer nada?

¿Qué autoridad tiene nadie, que quiera que el fruto de su propio trabajo, ya sea físico o intelectual, merezca remuneración, para pretender que el trabajo de otras personas no lo merezca?

El trabajo de una persona se supone que vale en función de la importancia, la dificultad, la responsabilidad y/o el interés que despierte. Y resulta que la música despierta mucho, muchísimo interés. No es justo que porque la tecnología permita ahora que el fruto del trabajo de los artistas se pueda empaquetar en cadenas de bits y pueda ser copiado infinitas veces sin apenas coste, deje de pronto de tener valor.

El modelo de negocio.

Efectivamente, el modelo de negocio de los artistas está sometiéndose a un cambio radical. La venta por copia física está desapareciendo. La tecnología actual ha generado la demanda de nuevos sistemas más inmediatos, eficaces y ajustados a las necesidades de cada individuo. No obstante, la necesidad de nuevos modelos de negocio no puede ser utilizada como argumento torticero para justificar la piratería.

Y me refiero al clásico argumento burdo de que la música debe ser “libre” y que el modelo de negocio de los artistas debe basarse en otras actividades paralelas, como conciertos, merchandising, etc.

¡Pero bueno! ¿Qué milongas están contando? ¿Quiénes somos para obligar a una determinada industria a que establezca un determinado modelo de negocio? Un modelo de negocio podrá ser o no ser éxitoso, pero ¿Quiénes somos para establecer de forma casi cohercitiva la forma que tienen otros de ganar el dinero?

El asunto es claro. Ellos producen música, ellos le ponen precio ¿Te parece caro? Pues no obtengas el producto. Punto y se acabó. Oferta y demanda. No hay más vueltas que darle al asunto.

Pero claro, desde el momento en el que introduces la posibilidad de que unos obtengan lo que otros producen sin que estos últimos obtengan nada a cambio, se rompe el equilibrio natural y se establece una situación de injusticia e indefensión. Sí, he dicho de injusticia e indefensión. Que no me venga nadie con que los artistas son ricos y los demás pobres. Si son ricos es precisamente porque la sociedad ha valorado y pagado el fruto de su trabajo. No vale decir ahora que son ricos ¡Pues no haberlos hecho ricos!

Repito. Porque la mayoría no lo entiende o no quiere entenderlo. Oferta y demanda. Ellos crean un producto y le asignan un precio ¿No quieres pagar lo que cuesta? Pues no lo adquieras. Nadie te obliga. Confórmate con escucharlo en la tele o en la radio ¿Quieres escucharlo donde y cuando quieras? Es decir, tener posesión de esa música, Pues deberá costarte algo. Porque bajo esas condiciones la crean. Y si no quieres nada de eso, pues escucha música libre de derechos o cómprate una pandereta y haz tu propia música, como hace Manu Chao.

Como dice César Martín, que es una persona que se atreve a decir siempre lo que piensa sin entrar nunca en populismos lamentables y facilones: Robar es robar. Así de claro.

Lo que ocurre es que, ahora, desde la cómoda posición de consumidores ultraenvalentonados, P2P mediante, es muy fácil adoptar posturas contra los autores – “¡Que se jodan!” – ¿Que se jodan? Pero, ¿En qué quedamos? ¿Que se jodan los que me proporcionan tu música y tus películas favoritas? ¡¿Por qué queremos que se jodan?! Un día de estos ese conflicto interno bipolar va a matar a más de uno.

En fin, habrá quien piense que estoy haciendo con esto una defensa de las asociaciones de artistas y discográficas en su guerra particular. Pero, ¡Rotundamente NO!

Las discográficas.

Las discográficas no son precisamente santo de mi devoción. Por muchos años han hecho el agosto difundiendo “artistas” y “música” prefabricada que aborrezco profundamente. Pero si con ello se han lucrado es porque la sociedad ha sido sumamente vulgar. Desde luego a nadie le han puesto una pistola en el pecho para que comprara el CD de las Spice Girls u otras bazofias de las que, pasado un tiempo, todos se avergüenzan. Ellos han creado productos y la gente los ha comprado masivamente ¿Dónde está el problema? Seguramente en la estupidez de la gente.

La cuestión es que mi animadversión personal contra las discográficas no me impide ser objetivo a la hora de analizar los intereses que mueven a cada parte del conflicto. Y salvo una pequeña minoría que verdaderamente defiende una cuestión puramente idealista de cultura libre, a la inmensa mayoría de nosotros, consumidores, lo único que nos importa es nuestro propio bolsillo. Y de ahí el revuelo.

¿Es que son malas porque quieren ganar dinero? Ah, ¡Claro!, ¡Me olvidaba de la absoluta filantropía que inunda esta sociedad! Me olvidaba que nadie en este mundo quiere ganar dinero. Pues, que quieren que les diga, señores, hay que tener mucha cara para criticar a nadie o a ninguna empresa por querer ganar dinero, salvo que la forma de hacerlo caiga en la inmoralidad. Y no es el caso, señores. Nadie en su sano juicio puede calificar su negocio de inmoral.

Que ¿La música era y es cara? Vuelvo a lo mismo. La oferta y la demanda lo coloca todo en su sitio. Y mientras no existía el elemento desequilibrate de las redes P2P, las discográficas se forraban. Así que tan cara no debía ser si la industra funcionaba (¡y vaya si funcionaba!)

Sí estoy de acuerdo en que el precio de la música era excesivo, y que abusaban de su posición dominante. Pero bueno, ¡No dejaba de ser lícito! No hablamos de medicinas o productos de primera necesidad, al fin y al cabo hablamos de ocio ¿Lo quieres? Cómpralo ¿No lo quieres? No lo compres.

¿Es justo que la sociedad, estando ahora en posición dominante, les devuelva la pelota? No vamos a engañarnos, podría serlo hasta cierto punto, pero no olvidemos que fue la sociedad la que hizo rica a las discográficas. Si tan abusiva nos parecía su posición, ¿Por qué no las boicoteamos en su momento? ¿Por qué nadie hizo nada?

Invocar ahora a esa injusticia pasada no es más que un pretexto para justificar algo que sabemos que está mal.

Las sociedades de autores y el canon.

Las sociedades de autores se han comportado históricamente como una verdadera mafia organizada que flaco favor han hecho a la imagen de los propios autores. No creo que haya que explicar esto demasiado, a la vista de todos está.

Me da la impresión de que los autores se han sumido por inercia en unas organizaciones sobre las que no han debatido su finalidad y moralidad cuando era necesario. Y ahora, cuando las cosas no van tan bien, simplemente han sido fagocitados por dichas organizaciones, dejándose llevar por su postura, sea cual sea, en defensa de sus intereses. Un poco del modo en el que el movimiento nacional-socialista se alzó arrastrando a las masas.

Por supuesto, no trato de eximir la responsabilidad directa de los autores en esta situación. Ellos, como socios, han permitido que estas sociedades actuaran sin escrúpulos.

Uno de los ejemplos de escasos escrúpulos se materializa en el dichoso canon ¿Qué decir del canon? Pues que es una auténtica barbaridad y una inmoralidad. Como me dijo una vez mi novia (que para eso es la culta) a lo que más se parece el canon es a un impuesto medieval.

Entiendo que los autores quieran defender de alguna manera sus derechos, pero posicionarse a favor del canon es absurdo y además les pone en contra a toda la sociedad.

Los autores deben asumir la realidad.

Los autores deben entender que las cosas han cambiado, y para siempre. En primer lugar deben salir del estado de pánico, promovido en gran medida por las propias sociedades de autores y las discofráficas, que son quienes más tienen que perder con el cambio. Deben que dejar de llorar por las esquinas y dejar de echar pestes de “internet”. La sociedad no acepta que un grupo de personas, cuyas cabezas más visibles son unos auténticos privilegiados desde el punto de vista económico, se quejen precisamente de cuestiones económicas.

Las cosas nunca van a volver a ser como eran antes. Se acabaron las grandes tiendas de discos. Los dinosaurios discográficos están muriendo. Las  sociedades de autores están cavando sus tumbas.

Pero son los autores, y solo los autores, quienes pueden y deben darle la puntilla final a dichas sociedades y a sus discográficas, acabar con los agoreros, y comenzar a trabajar en la búsqueda de soluciones reales. Deben poner a la sociedad de su lado y facilitarles la vida para que puedan consumir.

Las cosas pueden ser aun mejor a parir de ahora, tanto para los propios autores como para la diversidad musical. Hay que ofrecer más y mejor. Prescindir de intermediarios. Posicionarse fuertemente ante los distribuidores de música digital, como iTunes, para que rebajen los precios y eliminen por completo los DRMs. Apoyar masivamente nuevas fórmulas como Spotify y otras que vayan surgiendo.

No puede ser que, sean otros, y no los propios artistas los que hayan creado y promovido nuevos modelos de negocio como iTunes y Spotify. No puede ser que sigan lamentándose mientras son otros los que buscan soluciones para ellos.

Hay que dejar de mirar hacia atrás, abandonar la caza de brujas, asumir el presente y mirar hacia adelante con un poco más de inteligencia. Y tienen que ser ya, tienen que actuar rápido, porque ya están llegando muy tarde y han perdido casi todo en el camino.

Hacer un comentario Diciembre 31st, 2009

Manipulación gráfica

Cuando estás eufórico por algo, por pequeño que sea, tiendes a exagerar. Pero la manipulación de ABC en su gráfica de voto estimado es para nota.

No sé si reir o llorar.

Hacer un comentario Diciembre 1st, 2008

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Yo soy antinuclear

Pues eso.


Greenpeace. Yo soy Antinuclear

Yo ya he firmado.

Después del movimiento antinuclear casi unánime de los 80, y ya en pleno siglo XXI, son muchas las voces que se han alzado en defensa de la energía nuclear como posible solución, frente a la utilización de combustibles fósiles y sus catastróficas consecuencias medioambientales.

Se habla mucho de la seguridad de la energía nuclear, de su imposibilidad actual de sustitución, de su “bajo coste”, incluso de los despidos que supondría su desaparición. En fin, que la energía nuclear podría ser, paradójicamente, la salvación ecológica que estamos buscando.

Yo estoy radicalmente en contra. Puede que sea la solución en el futuro, si se llega a desarrollar la fusión nuclear. Pero el formato actual, de centrales de fisión, jamás podrá serlo por el simple hecho de que sus peligrosísimos residuos perduran hasta millones de años y su única opción de tratamiento esconderlos bajo tierra. Es decir, y no se me puede ocurrir mejor metáfora, barrer debajo de la alfombra. Partiendo de esa base no existe argumento que sostenga la defensa de la energía nuclear.

Apoyar un renacer de la fisión nuclear no es más que cavar un poco más profundo nuestra propia tumba. Todo lo que no sea invertir en desarrollar tecnologías de obtención de energía limpia y renovable lo es. Lo demás es agarrarnos a las ramas de un acantilado para prolongar una insostenibilidad que solo nos lleva al abismo.

¿Alguien se imagina si todos los recursos económicos invertidos en los últimos 100 años en prospecciones y guerras por petroleo, se hubieran invertido en el desarrollo de energías limpias? ¡¿Dónde estaríamos ahora?!

La fisión podría dar un muy corto respiro al planeta ¿Pero a costa de qué? ¿De condenar al resto de la existencia de la humanidad a convivir con residuos nucleares y a custodiarlos?

Por cierto, a los que tanto les gusta la economía, cuando de habla del bajo coste de la energía nuclear ¿Por qué se calcula en el coste de dicha energía solo el mantenimiento y custodia de sus residuos durante, solo, los próximos X años (los que sean), en lugar de los millones de años que pueden llegar a durar? ¿Es eso realista? ¿Es eso bajo coste? ¿Olvidarse del más adelante? ¿Hipotecar a TODAS las generaciones venideras es bajo coste? Sí. Para la nuestra ¿O es que no esperan que la humanidad dure mucho más? Supongo que será eso.

¿Nuclear? No, gracias.

1 comentario Noviembre 12th, 2008

Cho Vito, algunas verdades

Son excepcionales los casos en los que la clase política, en su totalidad, la prensa, en su totalidad y la opinión pública se ponen de acuerdo de una misma cosa. Es tan raro, que asusta, y con razón.

Para los que no estén al tanto, Cho Vito es una muy pequeño conjunto de viviendas en el litoral del municipio de Candelaria, en Tenerife. La semana pasada se procedió a la demolición de 23 de estas viviendas, a tenor de la ley de costas, drama que provocó el seguimiento de medios nacionales, y masivamente, regionales.

Desde niño me llevan diciendo que las verdades a medias son peor que las mentiras. Así pues, voy a contar algunas verdades sobre el caso Cho Vito que no se han contado, o si se han hecho se han hecho tan tímidamente y a destiempo, que, para el caso, es lo mismo que si no se hubieran contado.

¿Los motivos de que no se hayan contado? Los desconozco. No sé si es para que la noticia vendiese más (misión cumplida), por miedo a la impopularidad por parte de la prensa (que vergonzoso sería esto), o simplemente porque ya no quedan periodistas de verdad. No sé cual de las opciones es más descorazonadora.

Empiezo.

Verdad 1

Las viviendas eran ilegales. Se construyeron sin titularidad sobre el terreno, es decir, “aquí me hago mi casa, porque me da la gana”, y por supuesto sin ningún tipo de licencia o permiso.

Esto se ha dicho en medios, pero muy sutilmente, tanto que la impresión que se ha dado es que la actuación consistió en el cruel derribo de las propiedades una personas sin ningún tipo de piedad, y en total indefensión.

Verdad 2

Los afectados hacía años que conocían a la perfección la situación, y por supuesto habían hecho todo lo posible por evadir el cumplimiento de la ley. Incluyendo el muy viejo truco (aconsejado con toda seguridad por sus abogados) de esconderse. Es decir, evitar de todas las formas posibles que la recepción de las notificaciones legales, para posteriormente argumentar que en ningún momento se les notificó nada.

Esto se ha obviado bastante en medios, dado que las imágenes que repetían una y otra vez mostraban frases de los afectados como: “no me han dejado ni entrar a por mis cosas”. Hacía años que estaban en aviso de que dichas construcciones ilegales iban a ser derribadas y habían sido perfectamente notificados de que el martes iba a ser el día.

Verdad 3

Se ejecutó el derribo de 23 viviendas. Pero una cosa que a penas se insinuó es que hubo algunas viviendas que no entraban en el derribo. Vaya, parece que a alguien se le olvidó comentar este pequeño detalle.

¿Y por qué algunas no entraban en el derribo? Pues porque se derribaron solo las casas de aquellos que ya disponían de, al menos, otra vivienda, y por tanto, para los que su casita en la playa suponía su segunda residencia (incluso para algunos hasta tercera, si no estoy mal informado) ¿Pobres? Vaya.

Verdad 4

A los habitantes de las viviendas que no fueron derribadas, por no tener otro lugar, se les va a proporcionar una vivienda de protección oficial. Por ello que se les permite seguir viviendo en Cho Vito, hasta que eso ocurra. Según tengo entendido, la VPO se les va a proporcionar sin coste. Aunque, corríjanme si estoy equivocado este último punto. En todo caso van a poder acceder a una vivienda.

Es decir. La premisa es que nadie se va a quedar en la calle. Todo lo contrario de lo que han querido vendernos.

Por otro lado, menudo precedente, yo me hago una casa donde me da la gana, y cuando me la derriban me dan una nueva ¿Moraleja?

Por supuesto estoy totalmente de acuerdo a que se facilite acceso a una vivienda a aquellos que necesitándola, no pueden acceder a tener una de ninguna manera.

Verdad 5

Siendo segundas residencias, ¿qué uso hacían de las mismas?

Para algunos era la casita de veraneo o de fines de semana, donde hacerse las paellas, a gustote, en primera línea de mar. En la misma orilla.

Para otros era simplemente una fuente de ingresos adicional, pues muchas de las viviendas estaban arrendadas. Dándose el caso de que uno de los afectados tenía hasta tres de estas viviendas arrendadas.

Se acabó el negocio.

Desconozco qué ha pasado y en que siuación estaban los arrendadores de las viviendas. Supongo que son realmente los principalmente afectados.

Verdades 6 y 7

Muchos han argumentado que Cho Vito era un arraigado pueblo de pescadores. En algunos medios incluso se llegó a comparar con otros emplazamientos, realmente arraigados y de pescadores, con más de 100 años de antigüedad.

De arraigado nada.

Aconsejados seguramente por sus abogados, intentaron declarar Cho Vito como BIC (Bien de Interés Cultural) con el único objetivo de evitar el derribo, pero la entidad encargada de conceder dicha calificación, el Cabildo de Tenerife, la desestimó ¿Y por qué lo hizo? Porque no era, de ninguna manera, un Bien de Interés Cultural, era un conjunto de viviendas a la orilla del mar, alguna con cierta antigüedad, pero la mayoría no. Sin más.

De pescadores nada.

Sí. Es cierto que algunos de los habitantes de Cho Vito pescan. Efectivamente,  y por lo que me he enterado sin permisos, ni licencia de ningún tipo.

Vaya.

Verdad 8

Si en su momento me construí una casita en la orilla del mar, de la cual disfruto cuando quiero (o bien me aporta unos beneficios extra), y ahora me la van a quitar, me cabreo. Lógico, ¿Verdad?

¿No haría la mayoría casi cualquier cosa por intentar evitarlo?

El agravio

El único argumento comprensible de todas las quejas es el agravio ¿Y por qué Cho Vito? ¿Por qué no algunas casas de ricos u hoteles que están también en la costa?

Desde luego, mi deseo, y debería ser el de todos, es que se recupere la costa. Y espero que, por supuesto, caigan todas las casas y construcciones, de ricos y no ricos, que estropean el litoral.

Y bueno, en proceso están otras tantas construcciones en toda españa, hoteles de lujo incluídos. Supongo que todo se andará, y si no se anda, habrá que darle un empujón, pero eso no significa que los Cho Vitos que hay esparcidos por el territorio no haya que tirarlos de igual forma, ya sea hoy, mañana o el año que viene.

Por otro lado, si toda la energía invertida en manifestaciones pro Cho Vito, con insultos y amenazas de muerte al alcalde de Candelaria, a su familia y a todo el que se meneara por ahí, incluidas. Si toda esa energía, repito, se invirtiese en denunciar aquellas construcciones que, estando también en el mar, parece que todavía no están señaladas, otro gallo nos cantaría.

La farsa

Así pues, todo esto ha sido una farsa. Una farsa en la cual han caído absolutamente todos. No hay medio, televisión, radio o prensa escrita, que no se haya lamentado de la injusticia, y que no haya hecho incapié en el drama, sin haber indagado lo más mínimo, tan solo transmitiendo lo que los afectados contaban ¿Eso es periodismo?

Un farsa en la cual se han sucedido una serie de declaraciones políticas, a cual más vergonzante y a cual más absurda.

Para todos la culpa ha sido de costas. Para todos costas es malísimo. Es el ogro que se dedica a dejar en la calle a pobres ciudadanos de forma cruel, de forma totalmente arbitraria. Por supuesto para los interesados, en búsqueda del voto perdido, costas es Madrid, y Madrid es mala con los Canarios (Habla, canario, habla. Pero ni se te ocurra pensar)

En definitiva. Se ha defendido a capa y espada el interés de unos particulares que lo que hicieron en su momento fue quebrantar la ley. Pero lo peor es que, en todo este circo mediático, se ha demonizado al unísono el objetivo de recuperar el litoral español.

Eso sí me parece un drama.

12 comentarios Octubre 15th, 2008

Patriota en años impares

En 2007 el señor Mariano Rajoy hizo una llamada al patriotismo previo a la celebración del día de la hispanidad.

En 2008 el señor Mariano Rajoy es cazado diciendo que tiene que ir al coñazo de desfile de dicha celebración.

Vaya, ¿Dónde quedó el llamamiento a la celebración y a la manifestación del orgullo de ser Español?

No, señores de la opinión pública, no hay que hacer juicio de valor, no hay que pensar mal, todo tiene una explicación lógica, razonable y acorde a cánones de la gente de bien: La gente de derechas manifiesta su patriotismo solamente los años impares ¡Eso es!

Desde luego, menudas ganas las de la gente progresista de tergiversar las cosas ¿Verdad? Todo el mundo sabe que la buena gente de derechas ama, por encima de todo, a su país y solo desea su bienestar.

Sarcasmos a parte, ¿Alguien se imaginea qué hubiera pasado si el cazado con dicha blasfemia hubiera sido el señor Rodríguez Zapatero? ¡La que se hubiera montado! No hubiera habido tinta suficiente para alimentar las rotativas de los periódicos conservadores, el frenillo de Jiménez Losantos se hubiera dislocado, ante semejante insulto a la patria, prueba ineludible del escaso compromiso del señor Zapatero, para con la misma, y de su ánimo de fragmentación de ésta.

Sin embargo, esto quedará en simple anécdota. Pasado, lunes, se habrá olvidado. Bueno, mentira, Buenafuente hará sus chistes, y Pablo Motos hará lo propio. Pero quedará en eso, en graciosa anécdota. Jijí, jajá.

Me pregunto ¿Por qué sucede esto así? ¿Por qué tan dispares devenires, dependiendo de si es uno es el otro, cuando la gravedad debería ser muchísmo mayor incluso para un autodeclarado patriota que para un presunto, siempre según la derecha, anti-patriota?

Porque, a los que conocemos un poco de política, no nos sorprende nada de esto. Y eso incluye a los que dirigen los medios de comunicación, de un lado y del otro, y por ende los que dictaminan la repercusión que ha de tener cada cosa entre el pueblo, y de qué manera. Como mucho, los medios de la derecha, podrán usarlo como arma para borrar a Marianico y poner a Zutanito (o a Zutanita), si está en sus planes, pero nada más.

Todos sabemos de la hipocresía que conforma el ideario de la derecha política. Decir una cosa y pensar y hacer la otra. Siempre ha sido así, y siempre lo será.

1 comentario Octubre 11th, 2008

¿Low cost?

Empujado por la noticia trágica de esta semana voy a escribir, aun pareciendo ventajista, sobre una idea que me rondaba hace ya unos cuantos años.

¿Cómo puede existir el Low Cost aéreo? ¿Cómo pretendemos que volar dos mil kilómetros en una aeronave tenga un coste de 39,99 euros? ¿Es real todo esto del LowCost? ¿O se trata de una auténtica burbuja que ha empujado a la histeria colectiva a las compañías de transporte aéreo de corte tradicional?

Tras darle unas pocas vueltas, me encuentro con la dicotomía con la que siempre me encuentro en casi todo lo que analizo referente al comportamiento humano y la realidad de las cosas.

Las empresas son empresas, y se comportan exactamente igual que las personas: quieren ganar dinero, cuanto más mejor, y por supuesto no quieren perder dinero. Las aerolíneas, por supuesto, no iban a ser diferentes.

Las erolíneas hacen frente a monstruosas inversiones de infraestructura y mantenimiento. Adquieren aeronaves cuyo coste es muy elevado. Hablamos, dependiendo del avión, de más de cien millones de euros. Es decir, más de quince mil millones de pesetas, ¡quince mil millones! ¡cada avión! (que alguien me corrija si estoy equivocado, pero en todo caso hablamos de muchísimo dinero). Aviones cuyo coste de mantenimiento, por supuesto, es altísimo. El combustible que se utiliza en cada vuelo se mide en miles de litros (no te quejes del consumo de tu 1.6), ¡miles de litros cada vuelo! El personal, pilotos, mecánicos, es altamente especializado, no es precisamente un personal que pueda conseguirse en una ETT, y por tanto tienen saliarios acorde a su especialización y responsabilidad. Por no hablar del mantenimiento y coste de toda la infraestructura empresarial, oficinas, sedes, hangares, etc.
¿Cómo pretendemos que todo esto sea sostenible si los vuelos cuestan 20, 30 o 40 euros? Si un avión medio tiene de capacidad 150 personas, rara vez van llenos, y los billetes cuestan 40 euros. Haz tú mismo los cálculos, probablemente lo que muestre tu calculadora no de ni para el combustible del vuelo.

La realidad está ahí y es aplastante. Mantener una infraestructura empresarial de aeronaves es costosísima. Sin embargo, en el momento que ya existía una enorme presión competitiva en este sector, llegan unos tipos y se inventan unas palabras mágicas, Low Cost, bajo las cuales la realidad deja de existir, los aviones están hechos de merengue y caramelo, son empujados por golondrinas, echan confeti por los tubos de escape y, por supuesto, las nubes son nuestras amigas y nos hablan. Y vamos nosotros, y nos lo creemos.

Para el subconsciente colectivo el autoengaño es facilísimo. El secreto de que volar fuera antes tan caro y ahora tan económico es porque antes había catering y había menos colas en los mostradores de facturación. Claro,  eliminas de la ecuación una mini tortilla aplastada con seis guisantes y a una persona del mostrador, y con lo que queda (solo una infraestructura descomunal) el coste de volar se convierte en irrisorio. “Si, ya te lo decía yo, que el problema estaba en los guisantes, ¡con lo cara que está la verdura!”. Y vamos nosotros, y nos lo creemos.

Y he ahí el problema: La gente no es capaz de cuestionarse las cosas.

Especialmente cuando van a su favor, claro.

Simplemente porque a uno le interese, no puede convertirse nuevamente en niño, aceptar caramelos a la puerta del colegio y decir: “¡qué bien!, ¡caramelos!”.

¡No!

Pero ahora es cuando llega el contra-argumento clave a lo que estoy diciendo: “Yo no espero que por que el vuelo sea más barato sea menos seguro”.

Ya, ni yo. Pero ese es el punto quizás de mayor autoengaño. Las cosas no son blancas y negras. Hay muchísimos matices. Es evidente que si las compañías se encuentran en una guerra en la que el eje central son los precios, su obsesión principal será única: el ahorro.

En medio de este panorama de presión axfisiante para las compañías. Presión generada por y entre las propias compañías, pero proviniente de la demanda social, no lo olvidemos, y originada a su vez por dichas compañías, diez euros son el motivo principal por el que una persona opta por un vuelo en lugar de otro ¡Diez euros! ¡Las compañías deben luchar por economizar en lo que sea!

Bien, es cierto que las nuevas compañías han traido ideas frescas y planteamientos novedosos, a un sector bastante conservador y quizás algo arcaico, con las cuales consiguen, efectivamente, optimizar el rendimiento económico en bastantes aspectos. Pero, ¿es ese el único y esplendoroso milagro que hay detrás de las low cost?

Hemos de tener en cuenta que muchas de estas fabulosas low cost están en una situación económica de pérdidas continuas. Han inventado el concepto, pero este está todavía por demostrar que el modelo de negocio es realmente válido y no es todo un cuento. Y con ello han arrastrando al resto de compañías que no  pueden hacer otra cosa que competir con ellas en precios. Sin ir más lejos la situación de Spanair ya era muy delicada antes del accidente, con grandes pérdidas en 2007.

Como decía, en este panorama, ¿es que no crees que la cuerda se tensa hasta extremos que van más allá de lo que debería ser posible? ¿cómo se sostiene todo esto?

Desconozco el mundillo y me voy a inventar lo siguiente, pero:

Si existe una regulación que dice que los aviones pueden estar en uso un máximo de X años. En un panorama cómodo para las compañías, ¿no crees que por prudencia, egoista o no, renovarían siempre las aeronaves en un plazo de menor de tiempo?

Si existe una regulación que dice que los neumáticos deben cambiarse como máximo cada X aterrizajes o X meses, ¿es que no crees que ocurrirá lo mismo que en el ejemplo anterior? ¿que, por prudencia, una compañía en una situación normal los renovaría siempre bastante antes de llegar a ese límite, y que una compañía, en una situación de competitividad como la actual, apurará hasta donde pueda apurar?¿hasta el último aterrizaje permitido?

¿No crees que en un panorama como el actual se apuran todos los extremos al límite, e incluso se revasan en la medida de lo posible, para tratar de exprimir cualquier cantidad económica, al igual que hacen los clientes con el precio de los billetes ¡Es que son los clientes los que lo están exigiendo precios cada vez menores! (Pero no a costa de la seguridad, claro.)

¿Es que no es lógico que se multipliquen las posibilidades de que un incidente ocurra cuando se apuran todos los extremos hasta el límite, incluyendo la presión sobre los técnicos de mantenimiento, pilotos y demás personal cualificado, aun estando bajo unos mismos márgenes de seguridad estipulados? El que no lo crea así es que no vive en este mundo.

En un país en el que los propios pasajeros son capaces de tomarse la justicia por su mano debido a un retraso en su vuelo, llegando incluso a salir a  la fuerza a las pistas de un aeropuerto (por poner un solo ejemplo), poniendo en peligro la seguridad de un aeropuerto ¿Nos rasgamos ahora las vestiduras con la seguridad? ¿En qué quedamos? ¿En que si se retrasa un vuelo no somos capaces de asimilarlo y nos comportámos como salvajes, pero si no se retrasa y a consecuencia de ello ocurre un terrible accidente ponemos en tela de juicio el hecho de que no retraso o cancelación?

Parece que he salido en defensa de las compañías y no es así. En absoluto. Las compañías son las principales y únicas responsables de la seguridad, al margen, por supuesto, de las autoridades responsables de la aviación civil. Es su responsabilidad, mejor dicho, su irresponsabilidad que vendan más barato de lo que probablemente puedan permitirse, propiciando en definitiva que la seguridad vaya en declive. Pero debemos reflexionar en que punto nos queremos quedar, porque mayor coste es siempre sinónimo (extravagancias al margen) de un mejor producto o un mejor servicio. En todos los aspectos y para todos los ámbitos ¿Queremos realmente un low cost aéreo? Si la respuesta es sí debemos estamos dispuestos a asumir todas sus posibles consecuencias, al igual que asumimos con normalidad las muertes en carretera.

Low cost. Bajo coste. Bajo coste para de los billetes, obligatoriamente bajo coste para las compañías. Sin embargo, indudablemente, un altísimo coste si este fenómeno está afectando, como estoy convencido, a la seguridad aérea.

3 comentarios Agosto 22nd, 2008

Coches ecológicos

Imagen de la campaña Operación eco Opel. AHORRO es la palabra clave.De un tiempo a esta parte, los coches han dejado de escupir humo y, al parecer, han pasado a expeler aromáticas flores de colores por los tubos de escape. Estamos en la era de los coches ecológicos o más bien, de las campañas de los coches ecológicos.

Los fabricantes de coches no quieren dejar pasar el tirón actual de la supuesta preocupación por el cambio climático, para vender más coches, ecológicos, por supuesto. Así pues, de un día para otro, y con un descaro abrumador, todas las marcas se han lanzado en plancha para vender su propio mensaje ecológico. Hasta tal punto que, para varias marcas, éste mensaje se ha convertido en el motivo principal de sus campañas. Desde luego, es difícil buscar un hueco original por el que colarse, para no decir lo mismo que los demás. Que si fuimos los primeros en incorporar catalizador, que si fabricamos el vehículo que menos consume, que si tenemos motores nuevos que consumen menos, que si nuestro coche es ecológico porque lo decimos nosotros, cualquier excusa es buena. Operación Eco Opel, Renault Eco2, BMW EfficientDynamics (que viene a decir como que consume menos), SAAB, Potencia y Ecología son solo unos ejemplos que me vienen a la cabeza.

Pero, ¿hay algo de cierto en todo esto? Es decir, ¿coinciden en el tiempo todos los fabricantes en pasarse al ecologismo? Obviamente la respuesta es un rotundo no. Tampoco creo que nadie sea tan inocente como para tragarse solemne memez. Simplemente, la demanda de los clientes, dado el alto precio del petroleo, empuja a los fabricantes a ofrecer vehículos que impliquen una factura de combustible más reducida. Esto se enmascara como ecológico y queda muy bonito. Pero ¿Qué hay de ecológico?

Pues poco. Porque la mayoría se centra en fabricar más modelos de vehículos diesel. Sin más.

Existe la creencia de que el diesel es más ecológico, por utilizar menos litros de combustible en su consumo. Y no es así. Porque si bien los vehículos diesel consumen menos litros de combustible, cada litro de diesel contamina más que el litro gasolina. Y en el parcial, contamina más un coche diesel que uno de gasolina. Aunque hay estudios que dicen lo contrario, en general, no se puede decir que promover la proliferación de vehículos diesel suene a muy ecológico.

Quienes han apostado fuertemente por la tecnología híbrida, como Toyota o Lexus, han dado un paso más allá en esto del ahorro energético, y al menos han hecho un verdadero esfuerzo de innovación. La combinación de motor de combustión y baterías, al menos, hace un uso más razonable de la energía consumida. Por contra hay quienes afirma que los vehículos híbridos son más contaminantes aun que los diesel y gasolina debido a la fabricación de sus baterías. Pero al menos se supone que la idea de un vehículo más respetuoso tiene que ir por este camino, si bien será necesaria la búsqueda de sistemas de acumulación de electricidad menos contaminantes.

Un paso más allá, teóricamente, están los biocombustibles, pero verdaderos expertos afirman que la utilización de los biocombustibles actuales no ahorran emisiones de CO2, por ser de una eficiencia muy baja. Eso sin tener en cuenta los posibles estragos a ocasionar en los ecosistemas donde se apueste por su producción.

Finalmente están los coches puramente eléctricos. Por un lado nos encontramos con el problema de obtener baterías no contaminantes, junto con las bajas prestaciones de los motores eléctricos, las cuales los podrían hacer ideales exclusivamente para determinados entornos urbanos. Por otro lado, nos encontramos con las fuentes de energía que originan dicha electricidad. Si un coche eléctrico se utiliza en un lugar donde la electricidad proviene de la quema de combustibels fósiles, lo único que se consigue es trasladar el punto de contaminación a otro lado. No obstante, es cierto que por lo general y dadas las características de los motores eléctricos, con ellos se haría probablemente un uso más responsable de la energía. En todo caso, los únicos vehículos eléctricos que han interesado en las grandes compañías, hasta el momento, son estos.

Con todo esto, tenemos un panorama bastante incierto en lo que respecta a vehículos ecológicos. Ecología que se queda por el momento en eslóganes rimbombantes y ñoñas canciones pegadizas.

Cabe decir por mi parte, que soy un aficionado a los coches. Es algo que no puedo evitar, me encantan. Mea culpa. Y en lo que respecta a esto, hay quien diría que no soy el más adecuado para hablar de ecología y coches. No obstante, y a pesar de mi afición, soy plenamente consciente del problema que supone la contaminación provocada por vehículos, dentro de toda la actividad humana. Por tanto, con mi comportamiento ecológico en lo que a todo lo demás respecta (en aquello que me es posible), y mi posicionamiento rotundo siempre en favor del reciclaje, del ahorro energético y de la protección del medioamente, trato de equilibrar la balanza. Otros hacen menos.

7 comentarios Octubre 25th, 2007

Impeorable

A veces utilizo el término impeorable (hoy mismo lo he hecho), aunque sé perfectamente que no existe. Y no entiendo por qué, porque ¡debería existir! ¡Cuántas veces me he mordido la lengua con ganas de soltarlo (especialmente en reuniones) y no lo he hecho por no quedar como un burro!

Además, ¡Hay tantas y tantas cosas esperando a que se les ponga ese calificativo!

1 comentario Septiembre 7th, 2007

El reciclaje

Mi amigo Jorge me recomendó este artículo de opinión de BBC news acerca del reciclaje que me ha parecido francamente muy interesante. Para el que no quiera leérselo, voy a resumirlo de forma muy esquemática. El artículo viene a decir que el reciclaje se está utilizando más como una herramienta de limpiar conciencias potenciadora del consumismo que como un sistema de ahorro de recursos. La idea es simple: “como reciclas, ¡no te preocupes!, ¡sigue consumiendo cuanto quieras!”.

No es la primera vez que encuentro opiniones muy críticas acerca del reciclaje. Recuerdo en Stupid White Men, del famoso Michael Moore, como éste se plantea la inutilidad del reciclaje, ¡por inexistente!, tras indagar y comprobar como los desperdicios previamente separados por los ciudadanos acababan reuniéndose con la basura tradicional en diversos puntos de EEUU, simplemente por el escaso interés estatal por el reciclaje. Dicho interés se centraría exclusivamente en la limpieza de conciencia ciudadana, que, satisfecha, se dedica a separar su basura y depositarla en bonitos contenedores de colores, dispuesta a seguir consumiendo sin parar.

Dicho esto, y recapitulando, opino que el manejo de esta serie de ideas me parece un tanto demagógico y peligroso. Si bien es cierto que el reciclaje no es LA solución, no deja por ello de ser una acción completante imprescindible y necesaria. Igualmente es cierto que la existencia del reciclaje, o del presunto reciclaje, puede causar un efecto anestésico sobre las mentes concienciadas, pero en tal caso, lo que hay que hacer es despertar esas mentes y continuar luchando porque las cosas se hagan mejor. Creo que la crítica ha de dirigirse en todo caso hacia el sistema de consumo desmedido, pero ésta no debe ni tan siquiera rozar a lo que supone el acto en si de reciclar ¡Por mucho que el enfoque que se esté haciendo del mismo tenga connotaciones perversas! Hacer esto me parece completamente irresponsable.

Sobre el reciclaje hay que insistir, y hay que hablar, y hablar bien. Y si por una irresponsabilidad gubernamental el reciclaje no se está realizando, o no de la forma correcta, lo que hay que hacer es criticar el hecho hasta la extenuación, pero no por ello abandonar o despreciar la idea del reciclaje. Hacerlo, sería de imbéciles. Con ello se cumplirían los mayores deseos de los grandes intereses macroeconómicos: que no hagas nada.

Pero paralelamente a esta lucha, por supuesto, hay que educar. Y educar en el sentido más correcto posible, en el respeto a un frágil planeta, en lo que significa la limitación de los recursos, en la imposibilidad de que esto pueda continuar hacia adelante de la manera en la que se está haciendo, en la idea de que el mundo se está yendo a la mierda, en que si no cambiamos simplemente no habrá nietos de nuestros nietos. Pero se trata de un proceso de educación muy lento, tan lento que quizás sea nuestra condena definitiva. Pero mientras tanto, al menos, démosle crédito al reciclaje, exijámoslo. Reciclemos.

16 comentarios Mayo 11th, 2007

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